«La criatura “MEDUSA” Versus el héroe “PERSEO”».

HISTORIAS DE CUANDO EL “CENTRO” DEL MUNDO ERA GRECIA Y LA HUMANIDAD ESTABA BAJO LA PROTECCIÓN DE LOS DIOSES DEL “OLIMPO”

Una introducción al apasionante mundo de la MITOLOGÍA.

“Logia de Psique”, fresco realizado por Rafael Sanzio y su escuela, pintado entre 1517-18; en el que podemos ver a los Dioses Olímpicos.

Hubo un tiempo en que los seres humanos adoraban a sus creadores y salvaguardas, que los conocían como las “deidades” que eran y que influenciaban en su día día; nosotros, los conocemos gracias a su MITOLOGÍA, que en nuestro caso, emana de la propia LITERATURA GRIEGA ANTIGUA en sí misma; y las representaciones en medios visuales como vasijas, esculturas, etc. Estas historias se transmitían oralmente de generación en generación, antes de ser finalmente registradas por escritores como Homero con sus dos poemas épicos de la “Ilíada” y la “Odisea”. Y Hesíodo con la “Teogonía”.

Otro de estos, digamos, manual mitográfico y que sobrevivió de la antigüedad griega fue la “Biblioteca de Pseudo-Apolodoro”. Una obra que intenta reconciliar los relatos contradictorios de los poetas y proporciona un gran resumen de la mitología griega tradicional y las leyendas heroicas (Apolodoro de Atenas vivió desde 180 a. C. hasta 125 a. C.).

Sin duda alguna lo más destacado de la mitología griega son los dioses del Olimpo, una familia de deidades, habitualmente 12, que gobernaban el mundo desde su morada en la cima del “Monte Olimpo”, que iremos conociendo en este y sucesivos artículos que iremos publicando en este Periódico Cultural de QUESEENTEREN.


El mito de "Perseo" y "Medusa".

“Dánae y la lluvia de oro” de Gaspar Becerra - “El Pardo” (Madrid)

El nacimiento del futuro Héroe Perseo


El rey Acrisio de Argos (ciudad del Peloponeso en Grecia), tuvo una sola hija, llamada Dánae. Decepcionado por no tener un heredero varón, Acrisio consultó al oráculo de Delfos, quien le advirtió que un día sería asesinado por su propio nieto.

Ante ello y para evitar que Dánae tuviera hijos, Acrisio la encerró en una habitación en lo alto de una torre de bronce en el patio de su palacio.

Más eso no fue impedimento para que Zeus, el Rey de todos lo dioses a los que gobierna desde su palacio en el Monte del Olimpo; se le apareciera en forma de una lluvia de oro y engendró a su hijo.

Varón que no tardó en nacer, y al que su madre llamó Perseo, «Perseo Eurimedón, el que gobierna lejos», Dánae también le dio este sobrenombre.

Temeroso por su futuro, pero no dispuesto a provocar la ira de los dioses y las Erinias (las diosas de la venganza) matando a la descendencia de Zeus y su hija, Acrisio arrojó a los dos al mar en un cofre de madera.

La temerosa oración de Dánae, hecha mientras flotaba en la oscuridad, fue atendida y Madre e hijo fueron arrastrados a la orilla de la isla de Sérifos (en el mar Egeo), donde fueron recogidos por el pescador Dictys (“red de pesca”), quien crió al niño hasta la edad adulta. El hermano de Dictys era Polidectes (“el que recibe/da la bienvenida a muchos”), el rey de la isla.

Pintura del inglés John William Waterhouse, sobre el rescate de «Dánae», realizada en 1.892

Un regalo de bodas espeluznante


Cuando Perseo creció, Polidectes empezó a codiciar a la bella Dánae.

Perseo creía que Polidectes era poco honorable y protegió a su madre de él; a lo que Polidectes conspiró para enviar a Perseo lejos y en desgracia.

Para lo que celebró un gran banquete en el que se esperaba que cada invitado trajera un regalo, como era la costumbre. Así, Polidectes, para esta ocasión, pidió a los invitados que trajeran caballos, con el pretexto de que estaba recaudando contribuciones para la mano de Hipodamía, hija de Enómao, a su vez

éste, hijo de Ares dios de la guerra.

Perseo no tenía caballo para dar, por lo que le pidió a Polidectes que nombrara otro regalo al que él no lo rechazaría.

No tardó Polidectes e inmediatamente pidió a Perseo que cumpliera su promesa precipitada y le exigió la cabeza de la Medusa de cabellos de serpiente.

Cumpliéndose con ello su plan de alejar al joven Perseo, como pretendía.

pendiente

Tras la cabeza de Medusa


Medusa y sus dos hermanas mayores, estas sí inmortales, Esteno y Euríale; eran gorgonas.

Y Medusa en especial, había sido transformada en un monstruo con serpientes en lugar de cabello, colmillos y garras afiladas, alas de oro y mirada que convertía a las personas en piedra si se fijaban en la suya.

Alterada en esta horrible monstruosidad por la diosa Atenea tiempo atrás. Por el agravio ocasionado a la diosa, al haberse dejado seducir Medusa por el dios Poseidón, precisamente en el mismo templo dedicado a Atenea, del que era una bellísima sacerdotisa.

Más antes de emprender su búsqueda, Perseo rezó a los dioses; y Zeus (su padre) respondió enviando a dos de sus otros hijos, Hermes y Atenea, para bendecir a su medio hermano con las armas necesarias para derrotar a Medusa.

Así, Hermes le dio a Perseo su propio par de sandalias aladas para volar y, le prestó su espada de arpa para matar a Medusa. Además del casco de oscuridad de Hades para volverse invisible.

Por otra parte, Atenea le prestó a Perseo su escudo pulido, para que viera el reflejo de Medusa sin petrificarse, y le dio una kibisis, una mochila para contener de forma segura la cabeza de la gorgona que, según advirtió la diosa, aún podía petrificarte incluso después de muerta.

Por último, Atenea ordenó a Perseo que buscara a las Grayas, las otras hermanas de las Gorgonas (que además eran trillizas y tenían el pelo gris desde su nacimiento), para saber el paradero de las mujeres de cabello de serpiente (En otras versiones, fueron las ninfas Hespérides las que le dieron las armas a Perseo después de que buscara a las Grayas. (↓)Vemos una ilustración basada en esta versión).

Ilustración del británico Walter Crane publicadas en 1851 en un libro de Mitología para niños de Nathaniel Hawthorne.

Siguiendo las indicaciones de Atenea, Perseo encontró a las Grayas, las tres viejas brujas con forma de cisne, que compartían un solo ojo y un solo diente.

Cuando las brujas se pasaron el ojo una a otra, Perseo se lo arrebató y lo retuvo, supeditando el que se lo devolviera a cambio de que le revelaran la ubicación de las Gorgonas.

Las Grayas accedieron y le informaron a Perseo de que las Gorgonas vivían en la isla de Sarpedón.

Perseo cumplió su palabra y les devolvió el ojo a las Grayas y se dirigió a la isla indicada.

Ilustración del británico Walter Crane publicadas en 1851 en un libro de Mitología para niños de Nathaniel Hawthorne.

Ya en ella, Perseo se encontró con una cueva donde dormían Esteno, Euríale y Medusa (las Gorgonas).

Usando el escudo reflectante de Atenea, Perseo superó el tabú de mirar, entró en la cueva de espaldas, observó y se acercó con seguridad a las gorgonas dormidas.

Ilustración del británico Walter Crane publicadas en 1851 en un libro de Mitología para niños de Nathaniel Hawthorne.

Con Atenea guiando la espada, Perseo decapitó a Medusa; al instante, de su cuello, y ambos nacidos de la sangre de Medusa; brotaron sus dos hijos tenidos con el dios Poseidón.

Estos fueron: el caballo alado Pegaso (“el que brotó”) y el gigante Crisaor (“espada de oro”).

Para vengar la muerte de su hermana, Esteno y Euríale volaron tras Perseo, pero él escapó de ellas usando el casco de invisibilidad de Hades.

Desde aquí procedió a visitar al rey Atlas, que le había negado hospitalidad; en venganza, que consiguió Perseo petrificando al Gigante con la cabeza de Medusa. Y el rey Atlas se convirtió en las montañas del Atlas (Cadena montañosa situada en el Magreb).

Napoleón cuestiona esta idea y las cosas llegan a un punto crítico, que culmina cuando los perros de Napoleón ahuyentan a Snowball y Napoleón se declara efectivamente comandante supremo.

Napoleón promulga cambios en la estructura de gobierno de la granja, reemplazando las reuniones con un comité de cerdos que dirigirá la granja. A través de un joven cerdo llamado Squealer, Napoleón se atribuye el mérito de la idea de construir el molino de viento, afirmando que Snowball sólo intentaba

ganarse a los animales para su lado.

Los animales trabajan más duro con la promesa de una vida más fácil con el molino de viento. Cuando los animales descubren que el molino de viento se derrumbó después de una violenta tormenta, Napoleón y Squealer convencen a los animales de que, Snowball está tratando de sabotear su proyecto y, comienzan a purgar la granja de animales acusados por Napoleón de asociarse con su antiguo rival.

Ilustración de Irene Rinaldi.

Cuando algunos animales recuerdan la Batalla del Establo, Napoleón (que no apareció por ninguna parte durante la batalla) poco a poco difama a Snowball, hasta el punto de decir que es un colaborador del Sr. Jones, desestimando incluso el hecho de que Snowball recibió un premio de coraje, mientras se

presenta falsamente a sí mismo como el héroe principal de la “Batalla del establo”, a la que cambia el nombre por “Animal Farm”, además encarga que mientras que se componga y cante un himno que glorifica a su persona, el “Camarada Napoleón”.

Luego, Napoleón lleva a cabo una segunda purga, durante la cual muchos animales que supuestamente estaban ayudando a Snowball en los complots, son ejecutados por los perros de Napoleón, lo que preocupa al resto de los animales.

A pesar de sus dificultades, los animales se apaciguan fácilmente con la respuesta de Napoleón de que están mejor que con el Sr. Jones.

Fotograma de la película con el mismo titulo original, de 1954.

El Sr. Frederick, un granjero vecino, ataca la granja y utiliza pólvora para volar el molino de viento restaurado.

Aunque los animales ganan la batalla, lo hacen a un gran coste , ya que muchos, incluido Boxer, el caballo de batalla, resultan heridos.

Ilustraciones de Ralph Steadman de 1995.

Aunque se recupera de esto, Boxer finalmente colapsa mientras trabaja en el molino de viento (tiene casi 12 años en ese momento). Se lo llevan en la furgoneta de un matador y el burro llamado Benjamín, alerta a los animales de esto, pero Squealer rápidamente hace desaparecer su alarma, persuadiendo a los animales de que la furgoneta había sido comprada al matador por un hospital de animales y que, el propietario anterior no había repintado el letrero.

Posteriormente, Squealer informa de la muerte de Boxer y lo honra con un festival al día siguiente. En verdad, Napoleón había orquestado la venta de Boxer al matador, permitiéndole a él y a su círculo íntimo adquirir dinero para comprar whisky.

Pasan los años, se reconstruye el molino de viento y se construye otro, lo que genera una buena cantidad de ingresos para la finca. Sin embargo, los ideales que discutió Snowball, incluidos los establos con iluminación eléctrica, calefacción y agua corriente, se olvidan, y Napoleón defiende que los animales más felices viven una vida sencilla.

Snowball ha sido olvidado, junto con Boxer, con “la excepción de los pocos que lo conocieron”. Muchos de los animales que participaron en la rebelión están muertos o son viejos. Ahora también se sabe que el Sr. Jones está muerto, ya que «murió en una casa de ebrios en otra parte del país».

Ilustración de Irene Rinaldi.

Los cerdos empiezan a parecerse a los humanos, ya que caminan erguidos, llevan látigos, beben alcohol y visten ropa. Los Siete Mandamientos se resumen en una sola frase: “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.

La máxima “Cuatro piernas bien, dos piernas mal” se cambia de manera similar a “Cuatro piernas bien, dos piernas mejor”. Otros cambios incluyen el reemplazo de la bandera de Hoof and Horn por una pancarta verde simple y el cráneo del Viejo Mayor, que anteriormente se exhibió, y se volvió a enterrar.

Napoleón organiza una cena para los cerdos y los granjeros locales, con quienes celebra una nueva alianza.

Otra ilustración de Ralph Steadman de 1995.

Suprime la práctica de las tradiciones revolucionarias y restaura el nombre de “Granja Manor” (“The Manor Farm”):

«Señores —concluyó Napoleón—, os voy a proponer el mismo brindis de antes, pero de otra forma. Llenad los vasos hasta el borde. Señores, éste es mi brindis: ¡Por la prosperidad de la Granja Manor!»

Se repitió el mismo cordial vitoreo de antes y los vasos fueron vaciados de un trago. Pero a los animales, que desde fuera observaban la escena, les pareció que algo raro estaba ocurriendo. ¿Qué era lo que se había alterado en los rostros de los cerdos? Los viejos y apagados ojos de Clover pasaron rápida y alternativamente de un rostro a otro. Algunos tenían cinco papadas, otros tenían cuatro, aquellos tenían tres. Pero, ¿qué era lo que parecía desvanecerse y transformarse?

Ilustración de Irene Rinaldi.

Después, finalizados los aplausos, los concurrentes cogieron nuevamente los naipes y continuaron la partida interrumpida. Ante tal visión los animales se alejaron en silencio en silencio.

Pero no habían dado veinte pasos cuando se pararon bruscamente.

Un enorme alboroto de voces venía desde la casa. Regresaron corriendo y miraron nuevamente por la ventana. Sí, se estaba desarrollando una violenta discusión: gritos, golpes sobre la mesa, miradas penetrantes y desconfiadas, negativas furiosas. El origen del conflicto parecía ser que tanto Napoleón como el señor Pilkington, habían descubierto simultáneamente un as de espadas cada uno.

Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.


FIN DEL RESUMEN DE LA NOVELA ■.


Un artículo de “El Bibliotecario”

para Queseenteren