Concepción Arenal Ponte

Conociendo a la pensadora, experta en derecho, periodista, escritora, poeta y autora dramática española encuadrada en el realismo literario; además de pionera dentro del feminismo español.

Concepcion Arenal fotografiada en 1893 de autor desconocido.

Hoy traemos por primera vez a este Periódico Cultural, ¡y que no será la última!, a Concepción Arenal Ponte , nacida en el Ferrol en1820; y que falleció en Vigo en 1893. Además de actitudes mencionadas en la cabecera, ha sido considerada la precursora del trabajo social en España.

Perteneció a la “Sociedad de San Vicente de Paul”, una organización caritativa católica laica dirigida por voluntarios, creada en París en 1833 por un grupo de laicos católicos. Con la que colaboró activamente desde 1859.

Defendió a través de sus publicaciones la labor llevada a cabo por las comunidades religiosas en España. A lo largo de su vida denunció la situación de las cárceles de hombres y mujeres, la miseria en las casas de salud o la mendicidad y la condición de la mujer en el siglo XIX, en la línea de las sufragistas, y las precursoras del feminismo.

Para cumplir con su deseo de ser abogada, llegó a disfrazarse de hombre, cortarse el pelo y vestirse con capa y sombrero de copa, para poder ingresar como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, y con tan sólo 21 años.

Al descubrirse su verdadera identidad y tras la intervención del rector. Después de pasar satisfactoriamente un examen; fue autorizada a asistir a esas clases. Lo hizo desde 1842 a 1845.

Y esa no fue la última vez, de nuevo vestida hombre, participó en tertulias políticas y literarias, y colaboró en el periódico “La Iberia”.

Casose con Fernando García Carrasco, escritor y abogado, lamentablemente, murió nueve años más tarde en 1857 de tuberculosis.

Nuestra Concepción falleció 36 años más tarde; el 4 de febrero de 1893 (73 años) en Vigo, donde fue enterrada. Es su epitafio figura el lema que la acompañó durante toda su vida: «A la virtud, a una vida, a la ciencia».

Fábulas en verso

ORIGINALES

por C. Arenal de Carrasco

MADRID

Imprenta de Tomas Forlanct.

1851.

Seguidamente reproducción literal:

Ilustración perteneciente a esta edición de FÁBULAS EN VERSO.

EL SOBRIO Y EL GLOTÓN

Habia en un lugaron

Dos hombres de mucha edad

Uno de gran sobriedad

Y el otro gran comilón.

La mejor salud del mundo

Gozaba siempre el primero,

Estando de Enero á Enero

Débil y enteco el segundo.

¿Por qué, el tragón dijo un día,

Comiendo yo mucho mas

Tu mucho mas gordo estás?

No lo comprendo á fe mia.

Es, le replicó el frugal.

Y muy presente lo ten,

Porque yo digiero bien,

Porque tu digieres mal

Haga de esto aplicación

El pedante presumido

Si porque mucho ha leido

Cree tener instrucción,

Y siempre que á juzgar fuere

La regla para sí tome:

«No nutre lo que se come

Sino lo que se digiere».

EL OSO Y EL LOBO

En la cristalina fuente

Que tan pura el agua lleva

En su rápida corriente

Y se llama rio Deva

Cuando llega al mar potente.

Y de Julio caluroso

Como á las doce del dia,

Llegó á beber presuroso

De un lobo en la compañía

Grande y corpulento un oso*

El aura suave y pura,

Y la pradera florida,

Y la fuente que murmura,

Todo á descansar convida

Y paz ofrece y ventura.

Sentáronse á descansar

El lobo y el oso juntos

No viendo á nadie llegar,

Y después de otros asuntos

Pónense de este á tratar.

Ya me acerco á la vejez,

Dijo el lobo, y por mas traza

Que en ello pongo ¡pardiez!

Cada dia hay menos caza

Y mas hambre cada vez.

Pasan del Abril las flores,

Pasan las nieves de Enero

Sin que en estos alredores

Logre atrapar un cordero

A los malditos pastores.

Te está muy bien empleado.

Respondióle grave el oso,

¿Por qué del hambre acosado

No has de tragar, melindroso,

De yerba un solo bocado?

¿Por qué no comes manzanas

Ni peras ni moscatel,

Que de nombrarle entro en ganas,

Ni maiz, ni rica miel,

Ni cerezas, ni avellanas?

¿Tiene de razón asomo

Tu carnicera manía?

Come de todo, cual como,

Que si no, por vida mia,

Flaco has de tener el lomo.

Si acaso de hambre te mueres

De mi cariño leal

Ni el menor auxilio esperes;

No es lo que te pasa un mal

Si no porque tu lo quieres.

Mas el lobo replicó:

Si comer frutas no puedo,

Pues qué, no las como yo?

No auxiliaré, no haya miedo

Al que la razón no oyó.

Así hallamos en la vida

Moralistas como el oso

Que intentan, cosa es sabida,

Con aire magestuoso

Cortarnos á su medida.

Poco es que la humanidad

Contra sus dogmas arguya,

No hay otra felicidad

Ni otra razón que la suya,

Ni tampoco otra verdad,

Si de un pecho dolorido

No comprenden la amargura

Esclaman: ¡dolor fingido!

Y es necedad ó locura

La pasión que no han sentido.

Por no sé que facultad

Del mundo se juzgan dueños,

Y su grave necedad

creced; dice á los pequeños,

Y á los grandes, acortad,

Años hace que le oí

Decir como regla á un viejo

Y la guardé para mi,

«Que el sabio al dar un consejo

Se acuerda poco de sí»

EL PERRO Y EL GATO

Si no hubo malicia ó yerro

Dé la historia en el relato.

Estábase cierto gato

Mano á mano con un perro.

Ponderaba entusiasmado

De su maña en recompensa,

Sus asaltos de despensa

Sus victorias del tejado,

Ya descuelgo una morcilla

Aunque esté lejos del suelo,

Ya en el sótano me cuelo,

Ya sorprendo una guardilla.

Si es lerda la fregatriz

¡Ay qué almuerzos! una polla

O la carne de la olla

Y el besugo y la perdiz.

Aunque me dicen: ¡Maldito!

La maldición no me alcanza,

Tenga yo llena la panza

Lo demás importa un pito.

No se yo porque aprensión

Estás siempre con tu tema,

Es muy sencillo el dilema

Comer mal ó ser ladrón.

No sabes lo que es buen queso,

Ni buen pescado, ni flan,

Ni otra cosa que mal pan

O algún descarnado hueso,

Y en vez de la libertad

Que en mi tejado poseo,

Ir con tu amo de paseo

Sujeto á su voluntad

¿Y cuál es de esta virtud

El gran premio, las delicias?

Cuatro inútiles caricias,

El hambre y la esclavitud.

Te luces por San Martin,

Si tal galardón pretendes.

«Hablas de lo que no entiendes,»

Respondió grave el mastin,

No tengo grandes regalos

Como te sucede á tí;

Mas tampoco andan tras mí

A maldiciones y á palos.

Dirás que entre veces mil

Diez apenas te darán,

Mas vale cariño y pan

Que odio con dulce y pernil

¿Te sonríes con malicia?

Te sonríes y no lloras,

¡Miserable! porque ignoras

Lo que vale una caricia.

Gustárasla una vez sola,

Esta que ventura llamo

Cuando me acaricia el amo

Y yo meneo la cola.

Cuando alguno me hace mal

O si hacérmelo pretende,

Mi defensa al punto emprende

Aun con riesgo personal

Con el afán y el ahinco

Que me abalanzo á su cuello

Y el placer que tengo en ello

Y á su alredor corro y brinco.

Entonces no esclavitud

En la mansedumbre vieras,

Ni tontería dijeras

Que es la dulce gratitud,

¡Que no tengo libertad!

¡Que la tienes tu mayor!

¿No sigo á mi bienhechor

Por cariño y voluntad?

¿De que no puedes gozar,

Que gozar no debo infieres?

¡Miserable! hay mas placeres

Que el de comer y robar,

Hay mas,.... Pero fuera yerro

Decírselo al mentecato

Que..., ¿puede entender un gato

La felicidad de un perro?

¿Sabe el goloso ruin

La dicha exenta de hiél

Que en ser querido y ser fiel

Puede tener un mastin?

Y del perro entusiasmado

Era el razonar tan grave

Que responderle no sabe

El gato, y vase cortado.

Consejo encierra y profundo

Del perro y gato la historia,

Trayendo á nuestra memoria

Lo que sucede en el mundo,

El bien que á todos escede

Suele no llamarse bien,

Y aun le mira con desden

El que alcanzarle no puede.

Mas el juego y la carroza

Y la alfombrada escalera,

Eso lo entiende cualquiera,

Porque cualquiera lo goza

Y la común medianía

Ni muy buena ni muy mala,

Ve del perverso la gala

Sin comprender su agonía.

Que juzgando por sí mismo

Juzga el vulgo siempre mal

El dolor del criminal

Y el placer del heroismo.

Y si penetrar pudiera

De entrambos el corazón.

Que ha envidiado sin razón

Y que ha desdeñado viera.

«Estraviada multitud,

No creas en la ventura

De la indigna criatura

Que escarnece la virtud».

FIN DE LAS FÁBULAS ■.


Un artículo de “Claudio”

para Queseenteren