“BARBA AZUL”, más que un cuento de hadas parece un relato de suspense y terror


El guión de su trama ha sido llevado al ballet y la ópera, al cine, televisión, radio, música, videojuegos y por supuesto, en múltiples adaptaciones literarias.

Las estrellas marcan lugares donde se han encontrado fragmentos de la tablillas que narran la “Epopeya de Gilgamesh”

«Un hombre rico, con aspecto poco agradable por su barba azul, es evitado por las mujeres. Un día pide a una distinguida vecina, una de sus dos hijas en matrimonio; las jóvenes se pasan el compromiso de una a otra, tanto por su barba azul como por la desaparición de sus anteriores mujeres. Finalmente, la hermana menor accede atraída por la vida opulenta que le ofrece Barba Azul y se casan».

La versión más famosa de ese CUENTO POPULAR es la del escritor francés Charles Perrault, publicada en 1697 dentro del volumen de “Los cuentos de Mamá Oca”.

Gilgamesh esculpido en un mural del palacio de Sargon II (En la actualidad en el Museo del Louvre)

La Epopeya de Gilgamesh


UN RESUMEN RÁPIDO DE LOS CONTENIDOS DE LAS 12 TABLILLAS QUE FORMAN LA VERSIÓN

“ESTANDARD” DE ESTA LEYENDA


La versión comienza con un prólogo en alabanza a Gilgamesh, en parte divino y en parte humano, el gran constructor y guerrero, conocedor de todas las cosas en la tierra y el mar. Para frenar el aparentemente duro gobierno de Gilgamesh, el dios Anu provoca la creación de Enkidu, un hombre salvaje que al principio vive entre animales. Pronto, sin embargo, Enkidu se inicia en las formas de vida de la ciudad y viaja a Uruk, donde lo espera Gilgamesh.

La Tabla II describe una prueba de fuerza entre los dos hombres en la que Gilgamesh es el vencedor; a partir de entonces, Enkidu es amigo y compañero (en los textos sumerios, el sirviente) de Gilgamesh.

En las Tablas III a V, los dos hombres partieron juntos contra Huwawa (Humbaba), el guardián divinamente designado de un remoto bosque de cedros, pero el resto del enfrentamiento no está registrado en los fragmentos supervivientes.

En la Tabla VI Gilgamesh, que ha regresado a Uruk, rechaza la propuesta de matrimonio de Ishtar, la diosa del amor, y luego, con la ayuda de Enkidu, mata al toro divino que ella envía para destruirlo.

La tablilla VII comienza con el relato de Enkidu de un sueño en el que los dioses Anu, Ea y Shamash deciden que Enkidu debe morir por matar al toro. Entonces Enkidu enferma y sueña con la “casa de polvo” que le espera.

El lamento de Gilgamesh por su amigo y el funeral de Estado de Enkidu se narran en la Tabla VIII. Posteriormente, Gilgamesh emprende un peligroso viaje (Tablas IX y X) en busca de Utnapishtim , el superviviente del diluvio babilónico, para aprender de él cómo escapar de la muerte. Cuando finalmente llega a Utnapishtim, a Gilgamesh le cuentan la historia del Diluvio y se le muestra dónde encontrar una planta que puede renovar la juventud.

Pero después de que Gilgamesh obtiene la planta, una serpiente la agarra y se la come, y Gilgamesh regresa, todavía mortal, a Uruk. (Tabla XI).

Un apéndice de la epopeya, la Tabla XII, relata la pérdida de objetos llamados pukku y mikku (quizás “tambor” y “palillo”) que Ishtar le dio a Gilgamesh.

La epopeya termina con el regreso del espíritu de Enkidu, quien promete recuperar los objetos y luego da un sombrío informe sobre el inframundo.

Tabla V de la Epopeya de Gilgamesh (Museo de Sulaymaniyah , Irak).

PREVIO

De origen sumerio, esta historia se transmitió primero de forma oral y luego se escribió alrededor del año 2000 a. C. en Babilonia. La versión más completa, escrita en doce tablillas, se encontró en Nínive, en la biblioteca del rey sirio Asurbanipal (668-627 a. C.). Incluye 3400 versos repartidos en doce tablillas:

1. Presentación de Gilgamesh y Enkidu.

2. Encuentro de Gilgamesh y Enkidu.

3. Decisión de ir a luchar contra Humbaba; preocupación de Enkidu y del pueblo.

4. Viaje al Bosque de los Cedros.

5. Combate contra Humbaba, el guardián del Bosque de los Cedros.

6. Combate contra el Toro Celestial.

7. Lamentaciones de Enkidu.

8. Agonía y muerte de Enkidu.

9. Gilgamesh parte en búsqueda de la inmortalidad.

10. El encuentro de Gilgamesh con Siduri, Urshanabi y Utanapishtim.

11. Historia del diluvio.

12. Evocación del mundo infernal.

Vemos a continuación el resumen clasificado por el contenido temático dentro de la “Epopeya”, que acabamos de detallar, en el que aparte de la sinopsis; vamos reproduciendo parte de algunos de los versos incluidos en cada tablilla.

Representación de Gilgamesh como Maestro de los Animales, agarrando un león en su brazo izquierdo y una serpiente en su mano derecha, en un relieve del palacio asirio (713–706 a. C.), de Dur-Sharrukin, ahora conservado en el Museo del “Louvre”.

Presentación de Gilgamesh

El monarca semilegendario Gilgamesh, “el que lo vio todo “, es el héroe, despótico y humano, de una larga epopeya, muchas veces revisada, que constituye la base de la literatura antigua.

Las hazañas del quinto rey de Ourouk evocan las de Odiseo y Heracles; y ofrecen una reflexión sobre la vida eterna, la amistad y el arte de vivir.

Según versiones, sería hijo de la diosa Ninsun y del rey guerrero Lugalbanda, o de un sumo sacerdote.

“Dos tercios es dios, un tercio es hombre”. Además, Shamash le dio belleza y Adad, coraje.

.\... El que vio todo en la tierra de huesos anchos y supo lo que había que saber.

Que había experimentado lo que había y se había familiarizado con todas las cosas.

Él, a quien la sabiduría se aferraba como un manto, y que habitaba junto con la Existencia en Armonía. Conocía el secreto de las cosas y las dejaba al descubierto.

Y habló de aquellos tiempos antes del Diluvio.

En su ciudad, Uruk, hizo las murallas, que formaban una muralla que se extendía a lo largo de...

Y el templo llamado Eanna, que era la casa de An, el Dios del Cielo.

Y también de Inanna, Diosas del Amor y la Batalla.../. .\... Era dos tercios de dios, un tercio de hombre.

La forma de su cuerpo nadie puede igualar.

Tiene once codos de altura, nueve abarca su pecho.

Mientras se gira para ver las tierras que lo rodean.

Pero llega a la ciudad de Uruk.

Largo fue su viaje, cansado, desgastado por sus trabajos.

Escribió en una piedra cuando regresó esta historia.


Nacimiento de Enkidu.

Para poner freno al ardor tiránico del rey Gilgamesh, especialmente en lo concerniente a su abuso del “derecho de pernada”.

Los dioses que reciben los rezos y son conocedores por ellos de los desagravios de su pueblo; piden a la diosa Aruru que dé a luz en el desierto a un hombre fuerte y salvaje, este será Enkidu o Enkidou (la criatura de Enki), que podrá oponerse a la febril actividad del rey.

Aruru hace de arcilla un ser a imagen y esencia de Anu, dios del cielo, y Ninurta, dios de la guerra. Inicialmente Enkidu vive completamente alejado de la civilización, pasta en la hierba en compañía de gacelas y comparte la vida de las fieras que son sus únicos amigos.

Destruye las trampas tendidas por los cazadores, que no dejan de acudir a quejarse ante el rey, quien decide traerlo a su corte, para lo que envía a una mujer para convencerlo.

Ilustración actual del artista sirio Wael Tarabieh

Durante los seis días y siete noches que pasa con Shamhat descubre su humanidad y su amor, pero en detrimento de sus antiguos compañeros, los animales, que se alejan de él en el pozo de agua donde solían venir a beber.

Decide ir a Ourouk para descubrir la ciudad y su civilización; durante el viaje, por primera vez, come y bebe los alimentos de la civilización elaborados por los pastores y se ve obligado a luchar contra las fieras que ahora huyen de él.

Además, a través de sueños que le informarán de su destino a lo largo de la historia, sabe que el propio rey, Gilgamesh, será su rival.

Tan pronto como entra en la ciudad, es recibido por una multitud que lo vitorea, ofreciéndole comida y bebida y lo ungen con preciosos óleos. Aparentando ya ahora sí, un hombre civilizado; pero sólo la apariencia.

Gilgamesh se niega a verle y le pide a Shamhat que lo quite de su vista. Cosa que hace, y ya aparte y durante los días venideros, enseña al joven patán todos los refinamientos de la vida civilizada y la moral humana; Enkidu cambia por completo su forma de vida, más durante un segundo sueño, se imagina que está en el infierno y deduce que su muerte está cerca...

La convivencia entre Enkidu y Shamhat da su fruto y la pareja decide casarse, para lo que parten hacia Uruk. Cuando Gilgamesh acude al festejo para dormir con Shamhat, ejerciendo su derecho de primer varón (derecho de pernada). Los dos hombres se enfrascan en una dura y encarnizada pelea.

En la versión sumeria, Gilgamesh derrota a Enkidu, quien se convierte en su sirviente, mientras que en la versión babilónica, los dos tienen la misma fuerza y él se convierte en amigo del rey.

Ilustración que representa la encarnizada lucha entre los dos héroes, según su autor, el artista sirio Wael Tarabieh

Ambas versiones continúan presentando Gilgamesh a Enkidu a su madre y haciéndole parte de su familia, dado que él no tiene una propia.

Luego Gilgamesh le propone viajar al bosque para adquirir gloria cortando algunos grandes árboles y matando al demonio Humbaba. Enkidu no está de acuerdo, pero Gilgamesh logra convencerlo.

.\... ‘Tu fuerza supera la mía, ¿Por qué eres señor como un toro salvaje?

¿Sobre el pueblo del amurallado Uruk?

¿No eres tú el rey? ¿Pastor del pueblo?

Gilgamesh respondió a Enkidu:

‘Nadie antes se opuso a mi fuerza

Ahora he encontrado un compañero digno.

Juntos podríamos ir al Bosque de Cedros’.

Enkidu desconcertado le dijo a Gilgamesh:

‘¿Por qué deseas hacer tal cosa? es un viaje muy largo para hacer lo que dices, bajar al Bosque de Cedros.

Le llevaré un mensaje’.

Se besaron y se formó una amistad.../.


En el bosque

Gilgamesh anhela lograr una hazaña extraordinaria que dejaría su nombre grabado para siempre en tablillas de arcilla y en la memoria de los hombres. Conocer a Enkidu le brinda la oportunidad y los dos deciden realizar hazañas tras hazañas juntos. Gilgamesh ya ha decidido matar al gigante Humbaba y está forjando poderosas armas. Antes de iniciar tan difícil empresa, los dos amigos rezan a Shamash, dios del sol; y acuden a la madre del rey, sacerdotisa del dios.

Enkidu, de hecho, está un poco asustado e intenta persuadir a su amigo para que abandone una empresa tan arriesgada. Los ciudadanos de Uruk, a su vez, tienen miedo. Carecen de espíritu heroico por lo que intentan disuadir a su rey.

Después de una oración final a Shamash y más consejos de precaución, los dos amigos se van.

En tres días, cuando el viaje normal hubiera durado un mes y medio, fueron a la Montaña, a cortar los cedros que allí crecían. Luego de este largo viaje, llegan a la entrada del bosque y quedan asombrados del tamaño de los árboles.

...\. La altura de los cedros era de setenta y dos codos y la anchura de veinticuatro codos. Contemplan y admiran.../.

La entrada al bosque de cedros, prohibida a los mortales, está custodiada por el gigante Houmbaba (Houwawa o Khoumbaba) “el gran mal”. Es un demonio terrible, sus dientes son los de un dragón, su cara la de un león, sus pies son garras y se defiende emitiendo una serie de gritos que congelan de terror a quien los escucha.

Además, este hijo de la Montaña está protegido por los dioses, bueno no todos, porque Shamash intervendrá en el momento decisivo.

...\. Solo uno no puede vencer pero dos juntos sí, la amistad multiplica la fuerza, una triple cuerda no se puede cortar y dos cachorros de león son más fuertes que su padre.../.

Pero Enkidu se siente presa del miedo y le faltan fuerzas para continuar. Entonces Gilgamesh razona con él y lo apoya moralmente.

Finalmente entran en el bosque donde los cedros levantan sus inmensos troncos y es ahora Gilgamesh quien se abate y debilita, ante lo que es Enkidu quien le anima en esta ocasión y el rey reacciona.

Y aquí están finalmente cara a cara con el monstruo que se ríe y exclama:

.\...¿Qué loco te aconsejó venir aquí?

¿Pero os acompaña Enkidu, este hijo de los peces?

¿Este hijo de tortuga?

¿Es con este salvaje con quien quieres desafiarme?.../.

Representación actual de la lucha contra Houmbaba, realizada por el sirio Wael Tarabieh

La pelea es terrible; afortunadamente Shamash respondiendo a las súplicas de Gilgamesh interviene y lanza a la batalla los trece grandes vientos: El Viento del Norte, el Viento del Sur, el Viento del Este, el Viento del Oeste, el Viento que Sopla, el Viento Torbellino, el Viento Maligno, el Viento de Polvo, el Viento de Escarcha, el Torbellino, Tormenta, Tornado y Huracán; que bloquean al gigante para que ya no pueda

moverse.

Ya al final de la pelea, Khumbaba le ruega a Gilgamesh que lo perdone; le ofrece su mejor madera. Está a punto de aceptar, pero Enkidu le insta a matar al enemigo.

Los dos héroes golpean violentamente a Humbaba quien, al morir, pronuncia esta maldición:

.\...Que su amistad desaparezca... Que no tengan tiempo de envejecer.../.

A pesar de su fatiga, nuestros dos héroes toman su botín mientras una espesa oscuridad cae sobre Cedar Mountain.

Comprenden, demasiado tarde, que los dioses no querían esta ejecución.

Aún así, los héroes cortan un enorme árbol, y Enkidu hace con él una gran puerta para los dioses y la echa al río.

El dios de la tierra, Enlil, está muy enojado y decide matarlos.

Shamash interviene y consigue que sólo sea Enkidu quien muera más tarde...


El Toro Celeste

La Tabla VI comienza con Gilgamesh regresando a Uruk, donde la diosa Ishtar se acerca a él y le exige que sea su consorte. Gilgamesh la rechaza, reprochándole el maltrato que ha dado a todos sus antiguos amantes. incluso la insulta, reprochándole violentamente su vida de lujuria que, por el vicio, se entrega a los hombres e incluso a los animales.

.\... ¡Vamos! Revelaré tu prostitución.

¡A Tammuz, el amante de tu juventud, año tras año, lo dedicaste a la lamentación!

El pájaro “jardinero”, el abigarrado, lo amaste, y lo golpeaste y le rompiste el ala!

Amaste al león, perfecto en fuerza, y cavaste para él siete y siete hoyos.

Amaste al caballo, orgulloso en la batalla, y le diste la correa, el aguijón, el látigo.

Amabas al pastor, al pastor, cada día te sacrificaba cabritos, lo golpeaste y lo transformaste en leopardo...

¡Y me amarás y como a estos me transformarás!.../.

La diosa, furiosa por el insulto sufrido, ruega al dios Anu que vengue su vergüenza, amasando un toro celestial, capaz de dominar y matar a Gilgamesh. Al negarse éste, Ishtar le amenaza con destruir los muros del inframundo; por lo que Anu accede al deseo de la diosa y un toro gigantesco desciende a la tierra, El toro del cielo es una plaga para las tierras.

Aparentemente la criatura tiene alguna relación con la sequía, porque de acuerdo con la historia; el agua desaparece y la vegetación se seca.

Ilustración actual de la colección del artista sirio Wael Tarabieh

Como quiera que sea, Gilgamesh y Enkidu, esta vez sin ayuda divina, derrotan a la bestia y luego le ofrecen su corazón a Shamash.

Relieve de terracota de la antigua Mesopotamia (2250-1900 a.C.) que muestra a Gilgamesh matando al “Toro del Cielo”, un episodio descrito en la Tabla VI de la “Epopeya de Gilgamesh”.

La ira de Ishtar se desata nuevamente; se dirige a las murallas de la ciudad de Uruk, desde donde lanza los insultos más atroces al rey, maldiciéndolo.

En contestación a ello, Enkidu agarra una extremidad del toro sacrificado y la arroja en burla a los pies de la diosa. Gilgamesh desprende los cuernos del toro, que pueden contener al menos seis tinajas de aceite, y los utiliza para las unciones rituales del culto de Lugalbanda, por quien tenía una veneración muy particular.

Tras lo cual, los dos amigos, después de lavarse las manos en el Éufrates, regresan a Uruk; donde son recibidos en medio de las aclamaciones del pueblo. Que culminan con fiestas que se celebran en honor a los dos héroes, fiestas que finalizan con un banquete.

Tras ellas, Enkidu vuelve a tener sueños siniestros, cuya predicción se ve cumplida en la siguiente tablilla...


De inspiración completamente diferente son las otras seis tablillas, las últimas del relato, que tratan sobre «En busca de la inmortalidad»:

Los dos héroes, ebrios de su éxito, no se dan cuenta de que han caído en el exceso y están sufriendo el castigo divino.


Muerte de Enkidu

En el sueño de Enkidu, los dioses piensan que alguien debe ser castigado por la muerte del “Toro del cielo” y de “Humbaba” y deciden hacer pagar a Enkidu. Esto va contra el deseo de Shamash.

Enkidu cuenta eso a Gilgamesh y maldice la puerta que hizo para los dioses.

Un día Enkidu cae gravemente enfermo, durante doce días lucha contra su enfermedad.

Gilgamesh consternado va al templo a rezarle a Shamash por la salud de su amigo. Enkidu comienza a lamentarse de Shamash porque ahora se arrepiente del día en que se convirtió en humano.

Shamash les habla desde el cielo y les hace ver cuán injusto es Enkidu, les dice que Gilgamesh se convertirá en una sombra de su antiguo ser, debido a su muerte. A lo que Enkidu se retracta de lo dicho y bendice a Shamhat.

No obstante, enferma cada vez más y, moribundo, describe el inframundo y la muerte que le espera.

Gilgamesh se lamenta por Enkidu y ofrece regalos a los dioses para que caminen al lado de Enkidu en el más allá.

A pesar de todos los cariñosos cuidados, al amanecer del decimotercer día, Enkidu expira en brazos de su amigo. Así se cumple el sueño fúnebre que lo había perturbado al comienzo del poema y en otras repeticiones del sueño posteriores.

Gilgamesh, desesperado, entona un lamento fúnebre en honor de su incomparable compañero y llora durante seis días y seis noches.

.\... ‘¡Escúchenme, oh ancianos! Es por Enkidu, por Enkidu, mi amigo, por quien lloro, lloro como una mujer tan amargamente lamentándose.

La buena hacha en la que confiaba mi mano colgando a mi lado

La daga que descansa en mi cinturón.

El escudo que iba delante de mí.

Mi túnica más rica para las festividades.

Una fuerza maligna surgió ¡Me los quitaron todos!

Oh, amigo mío, más joven que yo, cazaste al asno salvaje en las colinas, ¡Perseguiste a la pantera en la estepa!

Oh, Enkidu, mi amigo más joven, cómo cazaste al asno salvaje en las colinas.

¡Persiguió a la pantera en la estepa!

Nosotros dos hemos conquistado todo, escalado todo, fuimos nosotros quienes cogimos y matamos al Toro del Cielo.

Nosotros fuimos los que agarramos Humbaba, el que vivía en el Bosque de Cedros.

¿Qué es este sueño que ahora te ha invadido?

¡Te has quedado oscuro y no puedes oírme!’

Pero Enkidu no levantó la cabeza.

Gilgamesh buscó los latidos del corazón de Enkidu, pero no había ninguno.

Luego cubrió con un velo el rostro de Enkidu, como si fuera una novia.

Rugió como una leona a la que le quitan sus cachorros.../.’

Ilustración actual del artista sirio Wael Tarabieh

Sabe que él también tendrá que morir y el pánico le hace huir.

Sin embargo, espera merecer la vida eterna, como los dioses y el héroe del Diluvio Universal, Utnapishtim y su esposa, los únicos seres humanos que sobrevivieron a “la gran inundación” (el diluvio) y a quienes les fue concedida la inmortalidad por los dioses. Con la esperanza de obtenerla también él.

Para ello, el rey lo abandona todo y decide pedir a este bendito el secreto de la inmortalidad.


Hombres escorpión

La Epopeya evoca aquí el largo y agotador viaje emprendido por el Rey para llegar a la casa de Utnapishtim, en la isla de los Bienaventurados. La primera de las pruebas es deshacerse de los leones, luego llega al Monte Mashu o Mashou (las Montañas Gemelas) que en realidad está formado por dos

montañas gemelas sobre las cuales descansa la bóveda de los cielos; y es allí donde cada tarde sale el sol y cruza el túnel que pasa bajo tierra y que conduce hacia el Este.

© Stéphane Beaulieu (Pritchard)

La puerta de la montaña está custodiada por los terribles hombres-escorpión (un macho y su hembra), cuyas cabezas tocan la terraza de los cielos y cuyos pechos llegan al inframundo. Al verlos, Gilgamesh siente que su rostro palidece de miedo y terror; sin embargo, vuelve en sí y se inclina ante ellos.

En efecto, los hombres-escorpión reconocen en él “la carne de los dioses” y, tras preguntarle los motivos de su visita, abren la puerta con sus hojas de madera de cedro.

Camina en una espesa oscuridad durante once horas dobles y una más si no quiere ser quemado por la estrella solar.

Finalmente, la luz vuelve a brillar y Gilgamesh se encuentra en un maravilloso jardín que se extiende a lo largo del mar y donde los árboles dan, en lugar de frutos, piedras preciosas de todos los colores.


En casa de Siduri

Al borde de esta espléndida costa vivía Siduri, la posadera de los dioses, establecida allí para recibir a quién sabe quién.

Que se asusta al ver llegar al héroe sucio, vestido con pieles de animales, al que al principio toma por un asesino. A lo que se encierra en su taberna.

Pintura de la Diosa Siduri

Más Gilgamesh la amenaza con derribar la puerta y romper la cerradura si no la abre de inmediato. A la vez que se da a conocer contando, brevemente, sus aventuras y pidiendo la información necesaria para continuar su viaje.

La diosa accede entonces a escucharle, pero sigue sorprendida por su aspecto descuidado y enfermizo.

Al finalizar éste, lo primero que hace es intentar disuadirle de la inutilidad de su viaje y le sugiere que se quede en la playa.

Gilgamesh no hace caso del consejo e insiste; así que finalmente la diosa le da la información que le pide y lo envía a ver a Urshanabi, el barquero, para que le ayude a cruzar el mar que le llevará hasta donde está el eterno Utnapishtim.

Cuando se encuentra con Urshanabi, su barquero, éste está rodeado de cierto tipo de gigantes de piedra, a los que Gilgamesh considera hostiles y los mata. Tras lo que le narra su historia a Urshanabi y le pide ayuda; éste le dice que justamente ha matado a las únicas criaturas capaces de cruzar las “Aguas de la Muerte”. Que cual su nombre indica, esas aguas no deben ser tocadas por ningún ser humano; como solución Utshanabi le dice que corte 120 remos para atravesar el agua y evitar así su contacto.

Gilgamesh los hace y con ellos emprenden la travesía del maléfico mar.

El paisaje se transforma al ritmo de los sentimientos que animan al rey y finalmente llegan a la isla del buscado inmortal de Utnapishtim.


Inundación

Ilustración recreando la llegada de Gilgamesh a la isla, de Wael Tarabieh

Gilgamesh se encuentra allí con Utnapishtim y su esposa, y le pregunta al “Héroe del Diluvio” cómo obtuvo la inmortalidad.

Este último comienza su historia desde la época en que vivía en Shuruppak. Luego describe cómo el dios Enlil decidió destruir a la humanidad con el “Diluvio Universal”. Cosa que le hizo saber el dios Enkil, hermano de Enlil; que le reveló el plan; encargándole para ponerlos a salvo, que construyera un

barco donde pudiera embarcar con toda su familia, los animales y las plantas.

Idealización de la llegada de los animales al "Arca de Noé", mediante esta pintura moderna de Charles M. Wysocki, Jr. (1928 -  2002).

Vino el esperado diluvió y Utnapishtim se salvó conjuntamente con su carga de animales y plantas; que sirvieron para comenzar de nuevo.

Pero la mayoría de los dioses enojados por el castigo demasiado cruel infligido a los hombres por Enlil, pidieron explicaciones al causante; quien para calmarlos, se reconcilió con Utnapishtim, lo bendijo y les concedió a él y a su esposa la inmortalidad...

Decepción

Gilgamesh tras escuchar su historia, sostiene que Utnapishtim no es diferente de él. Quien reticentemente, le ofrece a Gilgamesh una oportunidad para la inmortalidad, pero pregunta por qué los dioses deberían darle el mismo honor que a sí mismo, el héroe de la inundación; a Gilgamesh. Y le dice que debe ganarse ese honor, por lo que lo reta a permanecer despierto por seis días y siete noches. En el momento justo en que Utnapishtim termina de decirlo, Gilgamesh se queda dormido. Utnapishtim se burla del sueño de Gilgamesh ante su esposa y le dice que hornee una barra de pan por cada día que duerma, para que Gilgamesh no pueda negar su fallo en la prueba.

Cuando Gilgamesh, después de seis días y siete noches descubre su fracaso, Utnapishtim lo manda de regreso a Uruk guiado por el barquero Urshanabi que antes lo trajo.

En el momento en que se marchan, la esposa de Utnapishtim le pide que tenga compasión de Gilgamesh por su largo viaje.

A lo que hace caso y Utnapishtim le menciona a Gilgamesh cierta planta del fondo del océano que lo hará joven de nuevo.

Gilgamesh logra obtener la planta atando rocas a sus pies, para poder caminar en el fondo del mar.

.\... ‘Sí, un secreto de los dioses os contaré:

Hay una planta, su espina es como el espino amarillo, sus espinas te pincharán las manos al igual que la rosa.

Si esa planta llega a tus manos, encontrarás nueva vida’.

Tan pronto como Gilgamesh escuchó esto abrió la tubería de agua, se ató piedras pesadas a los pies a la manera de los buscadores de perlas, que lo arrastraron hacia las profundidades.

Allí vio la planta.

Tomó la planta, aunque le pinchó las manos, cortó las pesadas piedras de sus pies y el mar lo arrojó a su orilla, Gilgamesh le dice a Urshanabi el barquero:

‘Urshanabi, esta es la planta que es diferente de todas las demás.

Por su medio el hombre puede retener el aliento de vida.

Lo llevaré a Uruk de las murallas, para comer la planta...

Se llamará "El hombre se vuelve joven en la vejez".

Allí comeré yo mismo la planta para volver al estado de mi

juventud.../.’

Más no confiando en su efecto decide probarla en un hombre viejo en Uruk.

Desafortunadamente, pone la planta en la orilla del lago mientras se baña y es robada por una serpiente que pierde su vieja piel y renace.

Gilgamesh llora en presencia de Urshanabi, pero habiendo fallado en ambas oportunidades, regresa a su ciudad, donde la contemplación de sus grandes muros le hace alabar el trabajo duradero.

Recreación de la Ciudad de Uruk, famosa por ser la ciudad capital de la epopeya de Gilgamesh. También se cree que es la ciudad bíblica de Erech, construida por el rey Nimrod. La “domesticación” del grano y su proximidad al río Éufrates permitieron que la cosecha de Uruk aumentara, lo que dio lugar al comercio, avances en la escritura y artesanías especializadas.

La ciudad, con una población de 4.000 habitantes, disminuyó alrededor del año 2000 a.C. debido a luchas regionales y finalmente fue abandonada en la época de la conquista islámica.

Conclusión

Cada vez más preocupado por su propio destino, consulta la sombra de su amigo muerto, quien, con un permiso especial del rey del infierno, Nergal, regresa a la tierra y responde a las angustiosas preguntas del rey, sobre la vida en el mundo subterráneo y muchos otros problemas. Terminando la “Epopeya”

así.

Pero..., extrañamente, la tablilla número 12 retoma el hilo de la historia con Enkidu y añade un incidente:

Para ir a buscar la “varita” y “el aro” de Gilgamesh, Enkidu emprende el viaje al inframundo, donde permanece prisionero.

Su fantasma, sin embargo, logra escapar brevemente y le informa a Gilgamesh lo que vio allí.

La única enseñanza: (en la tierra de los muertos), el que tuvo un solo hijo en su vida “llora amargamente”, mientras que el que tuvo siete, “se sienta en compañía de los dioses” y “escucha música”.

La inmortalidad del héroe es la supervivencia literaria de sus hazañas, dicen los primeros once adoquines de barro; la inmortalidad del hombre común es la perpetuidad de su linaje, añade el duodécimo en el último momento. ■

FÍN DE LA LEYENDA.

Un reportaje de “Mary Elisabeth Oliver”

para Queseenteren