“El Jardín de las Delicias” pintado por El Bosco

en 1505 (?), sirvió de inspiración a Dalí, entre otros

“MUERTE DE UN MILICIANO


HISTORIA

El “Jardín de las delicias” es el nombre contemporáneo con el que se conoce a una de las obras más conocidas del pintor neerlandés Jheronimus Bosch (el “Bosco”).

Se trata de un tríptico pintado al óleo sobre tabla de 220 × 389 cm, compuesto de una tabla central de 220 cm × 195 cm (Vista arriba) y dos laterales de 220 cm × 97 cm, cada una y que se pueden cerrar sobre dicha tabla central.

Precisamente, en el tríptico cerrado, el “Bosco” reprodujo en la grisalla al tercer día de la "Creación del Mundo", cuando se separaron las aguas de la tierra y se creó el "Paraíso Terrenal".

Es la creación más compleja y enigmática del “Bosco”.

El tema general es el destino de la humanidad.

Para aproximarnos al significado de la obra, es necesario identificar lo que se representan el resto de cada una de las tablas.

Así, ya con el tríptico abierto, incluyó tres escenas que tienen como único denominador común el pecado.

Que se inicia en el "Paraíso", del panel izquierdo, con Adán y Eva.

Y acaba recibiendo su castigo en el "Infierno", del panel derecho.

El panel central muestra un Paraíso engañoso a los sentidos, un falso Paraíso entregado al pecado de

la lujuria. Contribuye también a ese engaño el hecho de que esta tabla central parezca una continuación de la del Paraíso terrenal, al utilizar

el pintor un paisaje unificado, al que dota de una línea de horizonte muy elevada que favorece el amplio desarrollo de la composición, distribuida

en tres planos superpuestos.

Tanto en estas dos tablas del "Paraíso y el Jardín", como en la del "Infierno".

Como ocurre con casi todas sus obras, carece de datación unánime entre los especialistas, así que, nos quedamos con la que figura en la guía de visita editada por el “Museo del Prado”, donde está expuesto el cuadro de manera permanente (Sala 056A); se señalan las fechas de 1500/1505.

La obra pasó a su hijo y después por varias manos, acabando siendo confiscada durante la guerra de Flandes por el duque de Alba. Al morir lo heredó su hijo don Fernando.

Y de éste, a Felipe II, quien lo adquirió en la

subasta de los bienes de Fernando, enviándose al monasterio de El Escorial en 1593, pasando a formar parte de la colección del Bosco del rey. ■


Un artículo de “Paleta y Pincel”

para Queseenteren.