“LOS PLIEGOS DE CORDEL”


Las “redes sociales” de antaño, nacidos en el siglo XV y que se mantuvieron hasta el XX

Los “Pliegos de cordel”, con su variante “Romances de ciego” o “Coplas de ciego”. conforman todo un género popular hecho en verso y de origen tanto escrito como oral, que toma el nombre de “Literatura de Cordel”; y que recibe tal nombre por haber sido distribuida en los llamados pliegos de cordel, unos cuadernillos impresos sin encuadernar y exhibidos para su venta en tendederos de cuerdas.

Los pliegos fueron impresos en establecimientos tipográficos de toda España: “Imprenta Santarén” de Valladolid; “El Abanico”; “Norte” “Universal”; “Rodas”, etc. Y distribuidos por ciegos cantores, que fueron los que más se popularizaron; buho­neros y vendedores callejeros.

El uso de hojas volanderas o sueltas para difundir noticias, sucesos, historias fantásticas, canciones de moda, romances viejos, etc., es casi tan antiguo como la imprenta, inventa­da en el año 1440, el primer ejemplar conocido es el titulado “Regimiento de príncipes de Gómez Manrique”, aparecido en Zamora en 1482.

Este tipo de hoja o cuadernillo, por su bajo costo, resultó ser un excelente medio de comunicación para difundir un tipo de literatura que llegaba al lector a través de los oídos, y, ¡por que no reconocerlo!, un excelente divulgador de cultura, que gracias a su peculiaridad de poder ser “escuchadas” sus historias gracias a sus vendedores y “distribuidores, llegó a las clases más pobres y humildes, y que normalmente no sabían leer. de hecho estos “papeles” no se hubiesen ven­dido si no hubiesen tenido unos “voceros” tan profesionales como los copleros ambulantes, profesión que durante largos períodos de tiempo estuvo casi acaparada por los ciegos, como ya se ha indicado.

Éstos, utilizando autorizaciones de diferentes reyes, de años atrás, que les permitían imprimir y vender públicamente estampas de santos, para fomento de la devoción, optaron por ampliar el espectro de sus contenidos, añadiendo histo­rias de casos ocurridos, leyendas y demás lecturas, y poco a poco sustituyendo los “piegos” religiosos; toda una serie de géneros que gustaban a todo “bicho viviente...”

Las hojas impresas se mostraban sujetas por pinzas en cordeles para que el comprador pudiera elegir. Tienda de “romanços” junto al convento de San Agustín (Barrio de la Ribera, Barcelona) según el grabado en un sainete publicado en 1850. (Extraido de Històries i llegendes de Barcelona)

Nuestros “pliegos de cordel” nacieron en la Península Ibérica (España y Portugal), y fueron propagados por las Américas y demás conquistas de ambas naciones. Pero no fueron los únicos libretos de este estilo que aparecieron en la estrenada época moderna.

Encontramos “parientes” de este género literario, en la cultu­ra francesa en la llamada «Bibliothèque bleue» o la «Littéra­ture de colportage» («colporteur» es el ciego o divulgador de pliegos sueltos). Al igual que también pueden considerarse hermanos de género los «Chapbook» en lengua ingleses, los «Volksbuch» germanos o los «libretti popolari» italianos.

Se pueden por su contenido clasificar en tres grupos:

Los de contenido religioso, recordándonos los mandamientos y otras escrituras, o las vidas ejemplares o milagros de perso­najes populares.

Los que eran pequeñas obras literarias, conteniendo roman­ces de cautivos, o relatos muy breves de estilo novelesco.

Y el tercero y último, dedicado a los pliegos que nos narran relaciones entre personaje, crímenes, a cual más sangriento, e inclusive alguno de contenido político...

Veamos a continuación un poco más de cada uno de estos “parientes”, como los hemos hermanado:


EN FRANCIA LA “BIBLIOTHÈQUE BLEUE".

Las producciones más antiguas de este género se remontan a los primeros años del siglo XVII.

Fue la familia de Jean Oudot, afin­cada en Troyes (Francia), la que inventó y desarrolló estos libretos. Las primeras impresiones no estaban todas cubiertas con papel azul, sin embargo, comenzaron a llamarse “libros azules” (bleue).

Sus contenidos eran almanaques, predicciones astrológicas, consejos prácticos de todo tipo, poesía, novelas noticias. Los folletos, cuyos autores en la mayoría de los casos no se mencionan, son reediciones de textos de literatura académica, en gran medida reelaborados.

El gran éxito de la "Biblioteca Azul" reside en, la forma de los textos inspirados en el folclore popular, mitos y leyendas locales; reflejando los valores de la gente común. 


LOS “CHAPBOOKS" DEL REINO UNIDO Y LOS EE.UU.

Los "Chapbooks", de producción económica, eran pequeños folletos forrados en papel, generalmente impresos en una sola hoja doblada en libros de 8, 12, 16 o 24 páginas.

A menudo estaban ilustrados con toscos gra­bados en madera, que a veces no guardaban relación con el texto. Y a menudo se leían en voz alta ante una audiencia, algo común en este tipo de libretos a nivel mundial. La tradición de los chapbooks surgió en el siglo XVI, tan pronto como los libros impresos se volvieron asequibles, y alcanzó su apogeo durante los siglos XVII y XVI­II.

Se publicaron muchos tipos diferentes de literatura efímera y popular o folclórica como libros de capítulos, como almana­ques, literatura infantil, cuentos populares, baladas, canciones infantiles, folletos, poesía y tratados políticos y religiosos.

Em­pezaron a desaparecer desde mediados del siglo XIX ante la competencia de los periódicos baratos.


EN ALEMANIA SE CONOCIERON COMO “VOLKSBUCH”.

"Volksbuch" (en alemán: libro del pueblo) es un término para desig­nar historias y escritos

populares que se han leído des­de la Edad Media y generalmente se escribían en prosa.

Estos incluyen historias antiguas, aventuras románticas, cuentos populares , leyendas de cuentos de hadas y chistes. Los orígenes son en parte poemas caballerescos, canciones de amor y aconteci­mientos locales.

Curiosamente tuvo un resurgir y alcanzando su pico de producción en los primeros años del “Tercer Reich”, que vieron en este medio, una excelente manera de llegar a los más pobres con sus doctrinas nazis.


EL “LOBRETTI POPOLARI" APARECIÓ EN NÁPOLES Y DESDE ALLÍ SE EXTENDIÓ.

 Ilustración de Sidney Paget (1891) Coloreada

Los documentos conservados por la "Biblioteca Universitaria", constituyen un núcleo original de esta literatura de las pequeñas paredes. Se ponía a la venta por unos centavos, en las pa­redes, en las escaleras de las iglesias, en las posadas, en barrancos y oscuros vestíbulos de los palacios de Nápoles y de la provincia. En las calles, en todos los lugares donde era posible colgar los libretos en un cordel.

Se trataba de cuader­nillos de muy pocas páginas, que contienen cuentos, vidas de santos, relatos de bandoleros, obras de temas religiosos, con­flictos amorosos.

Su difusión se produjo desde Nápoles, que entre finales del siglo XVIII y buena parte del siglo XIX, fue el territorio en el que los tipógrafos y litógrafos imprimieron los folletos a muy bajo coste, permitien­do así una difusión inmediata y generalizada, en detrimento, sin embargo, de la calidad de la producción.

Xacara de

Doña Teresa de Llanos

XACARA NUEVA, EN QUE SE REFIERE Y DA CUENTA de veinte muertes que una Doncella llamada Doña TERESA DE LLANOS, natural de la Ciudad de Sevilla, siendo las Primeras à dos hermanos suyos, por averle estorvado el Casarse. Y tambien se declara como se vistió de hombre, y foé presa, y sentenciada à muerte, y se vió libre por averse descubierto que era muger y el dichoso fin que tuvo.

Prestame silencio el mundo,

mientras que voy explicando

de una mujer los arrojos,

valentias, y desgarros.

En la Ciudad de Sevilla,

cuyo circulo y espacio

adorna Febo con luzes

de sus eminentes rayos.

Nació de muy nobles Padres

Doña Teresa de Llanos,

tan virtuosa, y afable,

como honesta en su recato.

La infundió en su corazón

el valor mas arrastrado,

que se ha visto en criatura,

ni han oído los humanos.

Murió su Padre, y su Madre,

y en poder de dos Hermanos

quedó, y viendose muger,

de edad de unos veinte años;

Por no sujetarse à nadie,

procura tomar estado,

con un mozo bien nacido,

Mas al fin se lo estorbaron

sus Hermanos, y le dicen

con bastantes amenazas,

que si se case con el,

Han de procurar matarlo,

porque no es à gusto de ellos

mas al fin lo executaron;

la mosa des que lo supo,

Toma el Cielo con las manos,

procura tomar venganza

ella de sus dos Hermanos:

al fin una cierta noche,

Con un amigo gallardo,

à la hora que el silencio,

está en su golfo enfroscado,

se puso calson de ante,

Jubon , y coleto largo;

media blanca, y alpargata,

su capa, y sombrero blanco;

tomando broquel, y espada.

Fué al parage acostumbrado,

donde sabia que estavan;

llegó, y assi les ha hablado:

picaros, viles traydores,

Que vilmente aveis obrado,

en darle muerte aquel mozo,

mas yo à la venganza salgo,

y vengo porque me toca:

Aora, veréis villanos,

si aquj la razon me vale,

la vereis en este brazo;

echando mano à su azero,

Ellos también arrancaron

sus espadas; mas à pocos

movimientos (caso raro!)

dió al mayor μna estocada,

Que el corazon le ha pasado,

y otro por la garganta

le dió en forma, que quedaron

difuntos ambos à dos,

Y élla fué passo entre passo

à su fortuna principio

lo demás valor, y dando

à su casa, y recogió

A Cramona caminando,

à las cinco de la tarde

llegó, y estavan jugando

en la calle à la pelota

Quatro guapos alentados,

passó, no quitandose el sombrero,

y uno dellos reparando,

le dixo ser descortés,

Y todos se alborotaron,

metiendo mano à sus espadas

le dió que hacer un buen rato,

donde al fin mató un Alcayde,

Un Cochero, y un Lacayo:

quatro quedaron heridos,

y por sér tantos contrarios

se escapò como élla pudo,

mas fué à uña de caballo.

Albergóse aquella noche

en una casa de campo

caminando à toda prissa

con muchisimo cuydado.

Entró en Cuenca una mañana,

donde posada buscando,

allí estuvo quatro días

donde una nohe cenando,

Llegaron dos Portugues

junto à élla se assentaron,

y al instante conoció

que eran valientes lagartos,

Les dixo: si eran servidos

de cenar, con que asetaron;

comieron de lo que avia,

y uno fué desvergonzado

Con la Huespeda de casa,

con que les dixo: Paysanos,

poco, à poco en el hablar,

porque aunque no esté el amó,

Bastará que esté yo aqui,

para que se haga mas caso:

Uno de ellos respondió,

con muy grande desacato;

Cogió el Plato de la mesa,

y se lo metió en los cascos:

Al otro con una daga

tres puñaladas le ha dado;

Con que ambos à dos fueron

à cenar al otro barrio.

De allí pasó à Zaragoza,

andándose paseando

Por la Cruz del Corso un día,

estava alli un Napolitano

hablando con una Dama,

pasó con el sombrero quitado,

Haciendo la cortesía,

se picó él, y agraviado

se despidió de la Dama,

y fué siguiendo sus pasos,

Alcansola, y dixo: mire,

veo que es un desbarbado,

que sino; de bofetadas

rato ha le huviera dado.

Apenas lo pronunció,

quando le dió un cintarazo,

con espada, y vayna todo,

que le hizo andar rodando.

Se metió en la Madelena

valiendose del Sagrado;

dos dias estuvo allí,

y Don Geronyme Pardo

La sacó deste peligro,

con que la puso en salvo,

viniendo hasta Barcelona,

sirviendole de criado.

De Genova dos Galeras

en este puerto llegaron,

se embarcó, y fuesse à Gibraltar

alli mató un Escrivano,

Porque le hizo un testimonio,

pero se lo hizo falso.

Azia Cadiz dió la buelta,

y estando un día jugando

En la puerta de la mar

en la mesa de los dados;

sobre jugar una suerte

à un valiente Sevillano,

Se bolvieron contra ella

catorze, ó quince Soldados;

tres eran en su favor,

las espadas arrancando

Con animo,y valentia,

mataron cinco contrarios;

tambien élla salió herida,

de una estocada en un brazó.

En casa del Señor Obispo

un mes se estuvo curando;

sanó, y se vino à Xerez,

à donde con Pedro Manso,

El Guapo de aquella tierra,

con el tuvo un cierto enfado,

y para desenfadarse,

se salió con él al campo,

Sin ofenderse uno à otro

hora, y media peleando;

hicieron las amistades

con mucho gusto, y agrado.

Ella caminó à Jaen;

donde un dia en el mercado

à un primo de Serafin,

el que estuvo aprisionado

En la Corte de Madrid,

quiso à un Labrador honrado,

engañarle en un doblon,

y ella lo estava mirando.

Y porque vido la infamia

de aquel falso, y vil engaño,

se trabaron de palabras

y el arrancando un terciado.

Para tirarle mas ella

no le dió lugar à tanto,

porque una quarta de acero

le echó fuera los livianos.

Tres Torreros Andaluzes

desde allí la acompañaron,

hasta la Ciudad de Andujar,

Sierra Morena passando.

En el camino encontró

un hombre que iva llorando;

preguntóle su afliccion,

y él le dixo me han robado,

Muy poco trecho de aqui,

ciento y cincuenta ducados,

lo que siento nó son mios,

y tambien me han desnudado

Ella preguntó: eran muchos

essos que te han ultrajado

Respondió, Señor, son tres,

y al parecer Gitanos

Ella le dixo: pues vé

à este lugar mas cercano,

y aguardame alli dos días

y le dió un real de quatro

paraque se sustentasse,

Y ella por u nos barrancos,

por entre peñas, y jaras,

adonde los ha encontrado

y les dize amigos mios,

Por cierto que me he alegrado

de que he hallado compañia,

y vengo muy fatigado,

porque tres amigos mios

han preso, y yo me he escapado.

Un Cavallero ha salido,

tan solo con su criado,

y trahe mas de mil doblones,

porque lo supe en Almagro.

Lo que conviene , esta noche

es, que estemos desviados

unos de otros que assi

podemos mas bien cercarlos.

Conque al fin se dividieron,

los tres con algo distantes,

y ella con industria, y valor

à los dos ha degollado,

Y al tercero le dió la muerte

con un fuerte carlbinaso;

quitoles la cantidad,

que al otro avian robado.

A Villa Manriquc füé

donde el dinero ha entregado

al tal sujeto, y quedó

agradecido del caso.

Y bolviendose à Xerés,

donde mató un Escrivano

por cuya muerte fué presa,

y al punto la sentenciaron

A que muere en una horca,

y viendo el pleyto mal parado,

confesó que era muger,

y al Virrey cuenta le han dado.

Embió quatro mujeres,

donde la registraron,

y viendo que era verdad,

al punto la han perdonado;

Porque muchos Cavalleros,

y Señores de grande fama,

por empeño lo tomaron,

librandola de tal estrago.

En la gloriosa Santa Ana

luego el habito le han dado

donde sirviendo à Dios

está con muchos aplausos,

Esta es la vida Señores,

De Doña Teresa de Llanos,

la que hizo tantas muertes,

su honor continuo guardando.

SE ACABÓ...

BARCELONA: Imprenta de los Herederos de Juan Jolis, en la calle de los Algodoneros (TIRADA DE 200 EJEMPLARES).


NOTA DE LA ARTICULISTA: Publicada a principios del siglo XX, recupera una “Leyenda del Medievo, ofrecemos la reproducción exacta y literal del original, al estar escrita en castellano medieval, se notan ciertas variantes ortográficas propias de él.


Un reportaje de “Mary Elisabeth Oliver”

para Queseenteren