“TOMÁS DE IRIARTE Versus SAMANIEGO”

Comparamos a dos Poetas Fabulistas de inspiración española, rivales hasta la muerte.

VEMOS 3 FÁBULAS DE CADA UNO DE ELLOS.

La rivalidad entre ellos surgió cuando ambos autores se atribuyeron el “honor”, de haber sido los primeros en publicar una colección de fábulas originales en castellano.

Lo cierto es que sus estilos eran diferentes, las de Iriarte destinadas a que meditáramos sobre los defectos en los comportamientos del ser humano más mundanos, como la envidia, la vanidad, determinadas influencias, la tradición, el mérito, los críticos sin fundamento, etc...

Mientras que las fábulas de Samaniego, eran continuistas con la obra del francés “La Fontaine”, conservando su estilo moralizante y principalmente narradas por seres antropomórficos.

Retrato de Tomás de Iriarte de1785, obra de Joaquín Inza (Museo del Prado, Madrid).

Tomás de Iriarte

Tomás de Iriarte (Nacido en Tenerife en 1750; y fallecido en Madrid, en 1791), ha pasado a la historia literaria universal como un insigne fabulista de las letras hispanas. Además de en la poesía, también destacó en su faceta de autor teatral, y no menos, en la de violinista.

Ducho lingüista, desde joven se dedicó a traducir del francés. En cuanto a su faceta poética, su estilo es neoclásico y el carácter de sus poemas didáctico; su más exitosa poesía fue “La música”, escrita en 1779.

Y en lo que concierne al aspecto dramático, reseñar el drama en prosa: “La librería”, de 1790; y las piezas teatrales: “Hormesinda”, de 1770, y “Guzmán el Bueno” de 1787.

Si bien, es más conocido por sus “Fábulas literarias” (1782), editadas como la «primera colección de fábulas enteramente originales», en cuyo prólogo reivindica ser el primer español en introducir el género, lo cual motivó una larga contienda con el que había sido amigo desde largo tiempo, Félix María Samaniego, ya que este último había publicado su colección de fábulas en 1781. Cosa ya conocedora por Iriarte.

Otros poemas de marcada sátira son: “El egoísmo”, “Fantasía poética” y “El apretón”. Además de las comedias morales en verso que escribió: “El señorito mimado o la mala educación”, en 1790, “La señorita malcriada”, en 1788, y “El don de gentes o la habanera, en 1790”.

Murió de gota en Madrid, el 17 de septiembre de 1791. ■


Veamos a continuación 3 de sus Fábulas:

EL BURRO FLAUTISTA

Portada de esta Edición Digital creada para Queseenteren con ilustraciones.

Esta fabulilla,

salga bien o mal,

me ha ocurrido ahora

por casualidad.

Cerca de unos prados

que hay en el lugar

pasaba un Borrico

por casualidad.

Una flauta en ellos

halló, que un zagal

se dejó olvidada

por casualidad.

Acercóse a olerla

el dicho animal;

y dió un resoplido

por casualidad.

En la flauta el aire

se hubo de colar;

y sonó la flauta.

por casualidad.

«¡Oh! —dijo el Borrico.

¡Qué bien sé tocar!

Y dirán que es mala

La música asnal».

Sin reglas del arte

borriquitos hay

que una vez aciertan

por casualidad.

Sin reglas del arte,

el que en algo acierta

es por casualidad.


LA RANA Y EL RENACUAJO

Ilustración de Ralph Steadman de su bella edición de esta novela de 1995.

En la orilla del Tajo

hablaba con la Rana el Renacuajo,

Alabando las hojas, la espesura

de un gran cañaveral, y su verdura.

Mas luego que del viento

el ímpetu violento

una caña abatió, que cayó al río,

en tono de lección dijo la Rana :

«Ven a verla, hijo mío:

por defuera muy tersa, muy lozana;

por dentro toda fofa, toda vana».

Si la rana entendiera poesía,

También de muchos versos lo diría.

¡Qué despreciable es la poesía de

mucha hojarasca!


LOS DOS CONEJOS

Ilustración que representa el discurso que les da el "Viejo Mayor", al resto de los animales de la granja.

Por entre unas matas.

seguido de perros

(no diré corría)

volaba un conejo.

De su madriguera

salió un compañero,

y le dijo: «Tente,

amigo, ¿qué es esto?».

«¿Qué ha de ser? —responde—:

Sin aliento llego...

Dos pícaros galgos

Me vienen siguiendo».

«Sí, replica el otro,

por allí los veo...

Pero no son galgos».

«Pues ¿qué son?». —«¡Podencos!».

«¡Qué! ¿Podencos dices?»

«Sí, como diría mi abuelo».

«Galgos y muy galgos:

bien visto lo tengo».

«Son Podencos: vaya,

que no entiendes de eso».

«Son galgos, te digo».

«Digo que podencos».

En esta disputa

llegando los perros,

pillan descuidados

a mis dos conejos.

Los que por cuestiones

de poco momento

dejan lo que importa,

llévense este ejemplo.

No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal.


Félix María de Samaniego

Retrato de Félix María de Samaniego enmarcado con motivos de fábulas.

Félix María de Samaniego nació el 12 de octubre de 1745 en La Villa de Laguardia, Álava; y falleció en el mismo lugar el 11 de agosto de 1801 a los 55 años de edad.

De ascendencia noble, su padre disponía de recursos suficientes como para que Félix pudiera dedicarse al estudio. No se conoce mucho acerca de su infancia y juventud. Formó parte de la “Sociedad Bascongada de Amigos del País”, fundada por Peñaflorida, donde leyó sus primeras fábulas.

La primera colección de las mismas fue publicada en Valencia en 1765.

Sus cuentos más subidos de tono fueron compuestos al estilo de las Fábulas eróticas de Jean de la Fontaine. Por estos escritos y otros de índole anticlerical, sufrió la persecución de la Inquisición: el "Tribunal de Logroño" trató de confinarlo en un convento en 1793, tras considerar anticlerical y licenciosa parte de su obra; se salvó del castigo gracias a la intervención de sus influyentes amigos.

La influencia de su educación francesa se advierte en su obra más popular: “Las Fábulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado” (1781), 157 fábulas distribuidas en 9 libros.

(Precisamente de esta edición hemos extraído 3 Fábulas que vemos seguidamente.

Escritas en verso, su carácter es prosaico, dados los asuntos que trata y su finalidad es didáctica. Eliminando de sus fábulas el tono ingenuo y entrañable de que dotara Esopo a las suyas, y las llena de críticas veladas pero implacables contra personajes relevantes, hábitos sociales y actitudes políticas de dudosa integridad; ridiculizando los defectos humanos.

Entre sus principales fábulas tenemos:

“La paloma”, “Congreso de ratones”, “La cigarra y la hormiga”, “El perro y el cocodrilo” y “La zorra y las uvas”. ■


LA CIGARRA Y LA HORMIGA

(Original atribuida a Esopo).

Ilustración del gran ilustrador norteamericano Milo Winter (1886-1956).

Cantando la Cigarra

pasó el verano entero,

sin hacer provisiones

allá para el invierno;

los fríos la obligaron

a guardar el silencio

y a acogerse al abrigo

de su estrecho aposento.

Viose desproveída

del precioso sustento:

sin mosca, sin gusano,

sin trigo, sin centeno.

Habitaba la Hormiga

allí tabique en medio,

y con mil expresiones

de atención y respeto

la dijo: «Doña Hormiga,

pues que en vuestro granero

sobran las provisiones

para vuestro alimento,

prestad alguna cosa

con que viva este invierno

esta triste cigarra,

que alegre en otro tiempo,

nunca conoció el daño,

nunca supo temerlo.

No dudéis en prestarme;

que fielmente prometo

pagaros con ganancias,

por el nombre que tengo».

La codiciosa hormiga

respondió con denuedo,

ocultando a la espalda

las llaves del granero:

«¡Yo prestar lo que gano

con un trabajo inmenso!

Dime, pues, holgazana,

¿qué has hecho en el buen tiempo?»

«Yo, dijo la Cigarra,

a todo pasajero

cantaba alegremente,

sin cesar ni un momento».

«¡Hola! ¿conque cantabas

cuando yo andaba al remo?

Pues ahora, que yo como,

baila, pese a tu cuerpo».

Moraleja: Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda una porción para cuando vengan los tiempos de escasez.


EL MUCHACHO Y LA FORTUNA

Ilustración extraída de una edición dibujada por el gran J. J. Grandville (1803 - 1847).

Á la orilla de un pozo,

Sobre la fresca yerba,

Un incauto Mancebo

Dormia á pierna suelta.

Gritóle la Fortuna:

«Insensato, despierta;

¿No ves que ahogarte puedes

Á poco que te muevas?

Por ti y otros canallas

Á veces me motejan,

Los unos de inconstante,

Y los otros de adversa».

Reveses de fortuna

Llamáis á las miserias:

¿Por qué, si son reveses

De la conducta necia?


EL LEON VENCIDO POR EL HOMBRE

Ilustración extraída de una edición dibujada por el gran J. J. Grandville (1803 - 1847).

Cierto artífice pintó

Una lucha, en que valiente

Un Hombre tan solamente

Á un horrible León venció.

Otro León que el cuadro vio,

Sin preguntar por su autor,

En tono despreciador

Dijo: Bien se deja ver

Que es pintar como querer;

Y no fue león el pintor.

¡Llévense este ejemplo!


Un artículo del “Fabulista”

para Queseenteren