«La Metamorfosis» o «El asno de oro», de Apuleyo».
Una de la primeras novelas “Picarescas” escritas en la Grecia/Roma del 170

“La Metamorfosis” de Apuleyo, a las que San Agustín de Hipona se refirió como “El asno de oro” (en latín: “Asinus aureus”), es la única novela romana antigua en latín que sobrevive en su totalidad. Fue escrita en el siglo II d. C. por "Apuleyo"; siendo una adaptación de un original griego, cuya autoría se le atribuye a "Lucio de Patras" (aunque con dudas de su existencia y dejando la posibilidad de que ese nombre derive del personaje principal y narrador de la obra, el tal Lucio).
El texto griego se perdió, pero existe el libro “Lucio o el Asno”, una historia similar de autoría disputada, aunque tradicionalmente atribuido al escritor "Luciano", un contemporáneo de "Apuleyo".

Imagen del manuscrito único de las Metamorfosis de Apuleyo (Laurentian. 68.2) y su consecuente transcripción más antigua conocida (Laurentian. 29.2).
La obra “La Metamorfosis” ha sobrevivido en unos 40 manuscritos, todos, o casi todos, los cuales son descendientes del códice (antiguo libro manuscrito) “Laurentianus 68.2” (también llamado "F" en los aparatos críticos o sistema organizado de notaciones para representar, en un solo texto, la historia compleja de un escrito que resulte útil para los lectores y académicos diligentes), un manuscrito existente del siglo XI producido en "Monte Cassino".
La novela consta de once libros, que giran principalmente en torno a un hombre llamado “Lucio”; quien se introduce en el mundo de la magia e intenta convertirse en un pájaro. Pero después de que el hechizo le sale mal, se convierte en un burro. Situación que le lleva a emprender un largo viaje, literal y metafórico, lleno de historias insertadas; como las referidas a la muerte de “Sócrates”, o a los esfuerzos de un grupo de bandidos. Si bien, la historia más grande y notable que “Lucio” escucha en su viaje es, sobre la historia de amor de “Psique y Cupido”; que abarca los libros IV a VI, y que veremos con detalle más adelante en el siguiente artículo encadenado a éste mismo...
Finalmente el amigo “Lucio” encuentra la salvación a través de la intervención de la diosa Isis, a cuyo culto se une más tarde; que logra que finalmente recupere su forma humana.
Página de título de la edición latina de John Price de la novela de Apuleyo “Metamorfosis o el Asno de oro” (Gouda, Países Bajos, 1650).
Descripción y de que va la obra...
“El Asno de Oro” es la única obra literaria que se conserva del mundo grecorromano antiguo, y que precisamente es el que examina o narra (ese mundo de esa época). Y desde una perspectiva de primera mano, la abominable condición de las clases bajas.
Sin embargo, a pesar de su temática seria, la novela sigue siendo imaginativa, ingeniosa y, a menudo, sexualmente explícita.
Ilustración incluida en “LA HISTORIA DE TON JONES” de Henry Fielding, publicada en 1749.
Prefacio del propio Apuleyo:
«En este libro, compuesto al estilo de Mileto, podrás conocer y saber diversas historias y fábulas, con las cuales deleitarás tus oídos y sentidos, si quisieres leer y no menospreciares ver esta escritura egipcíaca, compuesta con ingenio de las riberas del Nilo; porque aquí verás las fortunas y figuras de hombres convertidas en otras imágenes y tornadas otra vez en su misma forma. De manera que te maravillarás de lo que digo. Y si quieres saber quién soy, en pocas palabras te lo diré: Mi antiguo linaje tuvo su origen y nacimiento en las colinas del Himeto ateniense, en el istmo de Efirea y en el Tenaro de Esparta, que son ciudades muy fértiles y nobles, celebradas por muchos escritores. (↓)
APULEYO
(→) En esta ciudad de Atenas comencé a aprender siendo mozo; después vine a Roma, donde con mucho trabajo y fatiga, sin que maestro me enseñase, aprendí la lengua natural de los Romanos. Así que pido perdón si en algo ofendiere, siendo yo rudo para hablar lengua extraña. Que aun la misma mudanza de mi hablar responde a la ciencia y estilo variable que comienzo a escribir. La historia es griega, entiéndela bien y habrás placer».
Utilizó el estilo narrativo de las “Muchecas Rusas”, o, de varias historias dentro de otra, y de otra
En la narrativa principal se incluyen numerosas historias divertidas, muchas de las cuales parecen estar basadas en cuentos populares reales, con sus temas ordinarios de maridos ingenuos, esposas adúlteras y amantes inteligentes, así como las transformaciones mágicas que caracterizan toda la novela. La más larga de estas inclusiones es el cuento de “Cupido y Psique”, que se encuentra aquí por primera, pero no última vez, en la literatura occidental. Y que como se ha dicho, veremos detalladamente más adelante, en la continuación de este reportaje.
Más, lo que si vemos seguidamente son otras de las historias incluidas:
“El cuento de Aristómenes”
Ubicación dentro de la novela
Primer libro
pendiente
Argumento:
Lucio Apuleyo, deseando saber arte mágica, se fué a la provincia de Tesalia, donde estas artes se sabían; en el camino se juntó tercero compañero a dos caminantes, y andando en aquel camino iban contando ciertas cosas maravillosas e increíbles de un embaidor y de dos brujas hechiceras que se llamaban Meroe y Panthia, y luego dice de cómo llegó a la ciudad de Hipata y de su huésped Milón, y lo que la primera noche le aconteció en su casa. Lee y verás cosas maravillosas.
CAPITULO I
Cómo Lucio Apuleyo, deseando saber el arte mágica, se fué a la provincia de Tesalia, donde al presente más se usaba que en otra parte alguna, y llegando cerca de la ciudad de Hipata, se juntó con dos compañeros, los cuales, hasta llegar a la ciudad, fueron contando admirables acontecimientos de magas hechiceras.
CAPITULO II
Cómo Aristómenes, que así se llamaba el segundo compañero, prosiguiendo en su historia, contó a Lucio Apuleyo cómo las dos magas hechiceras Meroe y Panthia degollaron aquella noche a Sócrates, indignadas de él:
Lucio se encuentra con dos hombres que discuten en el camino sobre la verdad de la historia de uno de ellos. Lucio se interesa y le ofrece al narrador un almuerzo gratis a cambio de su relato, quien acepta y se lo cuenta:
Sucedió un día cuando él (Aristómenes) fue a comprar queso y se encuentra con su amigo Sócrates, que está desaliñado y demacrado. Aristómenes viste a Sócrates y lo lleva a la casa de baños. Aristómenes regaña a Sócrates por abandonar a su familia. Mientras almuerzan, Sócrates le cuenta sobre su romance con Meroe y le dice a Aristómenes que Meroe es una bruja fea que convierte a sus ex amantes en animales bastante desafortunados.
Aristómenes no cree la historia de Sócrates, pero sin embargo tiene miedo. Aristómenes atrinchera la puerta y ambos se van a la cama. En medio de la noche, Meroe y Panthia (las brujas) irrumpen, abren a Sócrates, le drenan la sangre, le arrancan el corazón y lo reemplazan con una esponja. Antes de irse, orinan sobre Aristómenes.
Las brujas perdonan a Aristómenes porque quieren que entierre a Sócrates en la tierra.
Grabado de una edición de 1537, que muestra la sangría de las brujas en el cuerpo de Socrates.
Aristómenes teme que lo culpen por la muerte de su amigo e intenta ahorcarse, pero lo detienen cómicamente cuando se revela que la cuerda está demasiado podrida para soportar su peso.
Por la mañana, Sócrates se despierta y todo parece estar normal. Continúan viajando y llegan a un arroyo, donde Sócrates se inclina para beber, lo que hace que la esponja se caiga y muera. Aristómenes entierra a Sócrates en el suelo y luego continúa su camino. ■
“El cuento de Theleforon”
...En el Segundo Libro, Theleforon relata con vacilación una historia suya, que le pidieron contase los comensales de una cena a la que acudió invitado, a lo que accede:
Mientras era estudiante, Theleforon se dedicaba a vagar por el mundo, hasta que finalmente, se queda sin dinero.
En la ciudad de Larisa, observa se ofrece una gran suma de dinero a quien se ofrezca a vigilar un cadáver durante la noche. Theleforon se queda perplejo y va preguntando “si los muertos tienen la costumbre de huir en Larisa”.
Cuando pregunta, un ciudadano lo critica y le dice a Theleforon que no se burle de la tarea y le advierte que las brujas que cambian de forma son bastante comunes en la zona y utilizan trozos de carne humana para alimentar los encantamientos.
Al final, Theleforon acepta el trabajo por mil dracmas y se le advierte que permanezca muy alerta durante toda la noche.
La viuda duda al principio y hace un inventario de las partes intactas del cuerpo.
Theleforon pide una comida y un poco de vino, a lo que ella se niega de inmediato y lo deja con una lámpara para pasar la noche.
Más, una comadreja entra en la habitación y Theleforon, asustado por su apariencia, la echa rápidamente y luego cae en un sueño profundo.
Al amanecer, Theleforon se despierta y corre hacia el cuerpo en la habitación; para su alivio, encuentra el cuerpo intacto.
La viuda entra y pide que le paguen a Theleforon, quien, satisfecho con el cadáver intacto, agradece a la viuda el pago. Pero entonces, Theleforon es atacado repentinamente por la multitud y escapa por poco.
Desde lejos, es testigo de cómo un anciano se acerca desesperadamente a los habitantes del pueblo y afirma que la viuda había envenenado a su marido para encubrir una aventura amorosa.
La viuda protesta y supuestamente finge su tristeza. Ante lo cual, se llama a un nigromante para que traiga de vuelta al difunto para saber el único testimonio verdaderamente confiable.
El cadáver se despierta y afirma la culpabilidad de la viuda. El cadáver luego continúa hablando y agradece a Theleforon sus cuidados nocturnos.
Hasta aquí, todos desconocen que durante la noche, las brujas entraron como pequeños animales y comenzaron a llamar al cadáver y despertarlo. Por casualidad, Theleforon era tanto el nombre del cadáver como el del guardia. En consecuencia, las brujas robaron trozos de sus orejas y nariz en lugar de del cadáver. Las brujas reemplazaron hábilmente la carne faltante con cera, para retrasar el descubrimiento.
Ya estando Theleforon entre la multitud, se toca la nariz y las orejas y descubre que la cera se cae de donde alguna vez estuvieron. Ante tal visión, toda la multitud se ríe de la humillación de Theleforon. ■
“El cuento de la tina de la esposa”
...En el Noveno Libro, durante una visita a una posada, un herrero relata una anécdota sobre el engaño de su esposa:
Durante el día, mientras su marido está ausente trabajando, la mujer del herrero se ve envuelta en una relación adúltera. Un día, el herrero, que ha terminado su trabajo mucho antes de lo previsto, vuelve a casa antes de tiempo, obviamente para gran consternación de su mujer. Presa del pánico, la mujer infiel esconde a su amante en una vieja tina (vasija de madera, de forma de media cuba). Después de absorber los esfuerzos de su marido por distraerlo, que toman la forma de amargos reproches de que su regreso tan temprano delata una pereza que sólo puede empeorar su pobreza, el herrero anuncia que ha vendido la tina por seis dracmas; a lo que su mujer responde diciendo que, de hecho, ya la ha vendido por siete y ha enviado al comprador a la tina para inspeccionarla. Al salir, el amante se queja de que su supuesta compra necesita una buena limpieza para cerrar el trato, por lo que el herrero engañado coge una vela y da vuelta la tina para limpiarla desde abajo.
La astuta adúltera se tumba encima de la bañera y, mientras su amante la complace, le indica a su desventurado marido dónde debe emplear sus energías.
Ilustración de Jean de Bosschère de 1947.
Para colmo de males, el hombre maltratado acaba teniendo que llevar él mismo la bañera a la casa de su amante. ■
“El cuento del marido celoso”
...También en el Noveno Libro se narra la historia de una “confidente” que, le aconseja a la esposa de un panadero de mala reputación, que tenga cuidado al elegir a su amante, sugiriéndole que busque a uno muy fuerte de cuerpo y voluntad. A lo que ella relata la historia de una de las antiguas amigas de la escuela de la esposa:
Bárbaro, un marido autoritario, se ve obligado a partir en un viaje de negocios y ordena a su esclavo, Myrmex, que vigile de cerca a su esposa, Aretë, para asegurarse de que le sea fiel durante su ausencia. Bárbaro le dice a Myrmex que cualquier fracaso resultará o acabará con su muerte.
Myrmex está tan intimidado que no deja que Aretë se pierda de vista. La apariencia de Aretë encanta a Philesietaerus, quien jura hacer lo que sea para ganar su amor.
Puestos a ello, Philesietaerus soborna a Myrmex con treinta monedas de oro y la promesa de su protección, por permitirle pasar una noche con Aretë.
Obsesionado con el oro, Myrmex entrega el mensaje a Aretë y Philesietaerus le paga a Myrmex otras diez piezas. Mientras Aretë y Philesietaerus están haciendo el amor, Bárbaro regresa, pero se queda afuera de la casa. Philesietaerus se va a toda prisa, dejando atrás sus zapatos. Bárbaro no se da cuenta de los zapatos extraños hasta la mañana, momento en el que encadena las manos de Mirmex y lo arrastra por la ciudad, gritando, mientras busca al dueño de los zapatos.
Filesietero los ve a los dos, corre y con gran confianza grita a Mirmex, acusándolo de robar sus zapatos. Bárbaro permite que Mirmex viva, pero lo golpea por el “robo”. ■
El cuento de la mujer del batán
Esta historia continúa en el mismo Noveno Libro. Así, la esposa del panadero intenta ocultar a su amante de su marido, y se entretiene con la historia que este le cuenta sobre el Batanero:
...Mientras regresa a casa con el panadero para cenar, Fuller interrumpe a su esposa mientras hace el amor con un amante. Ella intenta frenéticamente esconder a su amante en una jaula de secado en el techo, oculta por ropa colgada empapada en azufre.
El amante comienza a estornudar y, al principio, Fuller disculpa a su esposa. Después de unos cuantos estornudos, Fuller se levanta y da vuelta la jaula para encontrar al amante esperando. El panadero convence a Fuller de que no golpee al joven hasta matarlo, señalando que el joven morirá pronto por los vapores de azufre si lo dejan en la jaula. Fuller acepta y devuelve al amante a la jaula.
El cuento se utiliza para contrastar la historia anterior contada a la esposa del panadero sobre la alta sospecha y los juicios rápidos de carácter por parte de su “tía” con las descripciones excesivamente ingenuas de personas nefastas por parte de su marido.■
pendiente
“El cuento de la esposa celosa”
Ya en el Décimo Libro y en el:
CAPITULO V
Cómo fué buscada una mujer que estaba condenada a muerte para que en unas fiestas tuviese acceso con el asno en el teatro público, y cuenta el delito que había cometido aquella mujer:
...Un hombre se va de viaje, dejando a su esposa embarazada y a su hijo pequeño. Le ordena a su esposa que si tiene una hija, la niña debe ser asesinada. Llega el parto y es una niña la que nace. Por por compasión, la madre no la mata y convence a sus pobres vecinos para que la críen.
Su hija crece ignorando su origen, y cuando llega a la edad de casarse, la madre le dice a su hijo (el otro hermano) que le entregue la dote de su hija.
El hijo comienza a prepararse para casar a la niña con un amigo, y la deja entrar en su casa bajo el pretexto de que es huérfana para todos excepto para ellos dos. La esposa del hijo, no sabe que la niña es su hermana, y cree que la tiene como amante.
Celosa de ella, la esposa roba el anillo de sello de su marido y visita su casa de campo acompañada por un grupo de esclavos. Envía a un esclavo con el sello para buscar a la niña y traerla a la casa de campo.
La muchacha, consciente de que el marido es su hermano, responde de inmediato y, al llegar a la casa de campo, los esclavos de la mujer la azotan y la condenan a muerte con una antorcha colocada “entre sus muslos”.
El hermano de la muchacha se entera y cae gravemente enfermo. Consciente de las sospechas que corren a su alrededor, su mujer pide a un médico corrupto un veneno instantáneo.
Acompañada por el médico, lleva el veneno a su marido en la cama. Más al encontrarlo rodeado de amigos, primero engaña al médico para que beba de la copa para demostrarle a su marido que la bebida es benigna y le da el resto. Incapaz de volver a casa a tiempo para buscar un antídoto, el médico muere contándole a su mujer lo sucedido y al menos para cobrar el veneno.
La viuda del médico pide el pago, pero primero ofrece a la mujer el resto de la colección de venenos de su marido.
Al descubrir que su hija es la pariente más próxima de su marido por herencia, la mujer prepara un veneno tanto para la viuda del médico como para su hija. La viuda del médico reconoce pronto los síntomas del veneno y acude a la casa del gobernador, donde le cuenta todos los asesinatos relacionados y muere. La mujer es condenada a morir a manos de fieras y a tener relaciones sexuales en público con el asno Lucio. ■
Fresco pintado por Vincenzo Tamagni en la bóveda del palacio renacentista “La Rocca dei Rossi”, en San Secondo Parmense (Parma) en ITALIA.
Y así acaba el libro final y la novela
Undécimo Libro
Argumento:
Nuestro Lucio Apuleyo todo es lleno de doctrina y elegancia; pero este último libro excede a todos los otros, en el cual dice algunas cosas simplemente, y muchas de historia verdadera, y otras muchas sacadas de los secretos de la filosofía y de la religión de Egipto. En el principio, explica con gran elocuencia una oración no de asno, mas de teólogo, que hizo a la Luna, y luego la respuesta y benévola instrucción de la Luna a Lucio Apuleyo; la coplosa y muy discreta descripción de la pompa sacerdotal; la reformación de asno en hombre, comidas las rosas; la entrada que hizo en la religión de Isis y Osiris; la abstinencia de su castidad. Otra oración muy devota a la Luna, y, tras de esto, la fellz tornada hacia Roma, donde, ordenado en las cosas sagradas, de allí fué puesto en el colegio de los principales sacerdotes. Habla tan copiosamente, que es difícil a la letra tornarlo en nuestro romance. Haya paciencia quien lo leyere, y no culpe lo que, por ventura, él no podrá hacer.
Las Dioses de OSIRIS e ISIS, faraones y hermanos en Egipto.
CAPITULO IV (y último).
En el cual cuenta su entrada en la religión, y cómo se fué vuelto a Roma, donde, ordenado en las cosas sagradas, fué recibido en el colegio de los principales sacerdotes de la diosa Isis.
...\. «Hasta aquí, de la manera que he contado, me persuadió la revelación de la divina majestad, diciéndome todo lo que era menester para mi entrada: en adelante no dilaté ni olvidé el negocio; antes luego me fuí al sacerdote principal, y dichas todas las cosas que había visto, me puse a la obediencia y yugo de la castidad y abstinencia de comer cosa de sangre, y por la ley perpetua de aquellos días, yo de mi propia gana multipliqué otros más adelante, de manera que largamente aparejé todo lo que era menester para mi profesión y entrada, porque muchas cosas de aquellas que me fueron dadas más por virtud y piedad de algunos que por medida de dinero; como quiera que a mí no me pesaba del trabajo ni del gas to, pues que liberalmente la providencia de los dioses había bien proveído en los negocios y causas de mi abogacía; finalmente, después de bien pocos días, el dios principal de los grandes dioses y soberanos de los mayores, y más grande de los soberanos, Osiris, digo que reina sobre todos los altos y grandes, me apareció en sueños, no en persona o figura ajena, sino con su venerable gesto y presencia, tuvo por bien de hablarme mansamente, mandándome que sin alguna tardanza tomase cargo de patrocinar y ayudar en las causas y pleitos de los que poco pueden, y no temiese las envidias y murmuraciones de los que mal me querían, las cuales allí se cansaban y divulgaban por la doctrina y trabajo de mi estudio, y no solamente su gran majestad tenía por bien que yo fuese ayuntado en la compañía de los sacerdotes, mas que fuese uno de los principales entre los decuriones que de cinco en cinco años se elegían. Finalmente, que yo, trayendo mi cabeza rasa de cada parte, según la ceremonia e institución del antiguo colegio que se instituyó en los tiempos de Sila, me ejercitaba y servía mis oficios y cargos, perseverando en ellos con mucho placer y alegría».
FIN
No sin fatiga de espíritu y trabajo corporal se tradujo Apuleyo y vino a ser a todos manifesta de su Asno de oro, que a muchos era encubierto, que, según al principio fué tocado, cierto, él es un espejo de las cosas de esta vida humana. Y en este envolvimiento de su historia se parecen y expresan nuestras costumbres y la imagen de nuestra vida continuada; cuyo fin y suma bienaventuranza es nuestra religión, para servir a Dios y a su Divina Majestad, por que alcancemos ir a su gloria, para donde fuimos criados. ■
Los textos del libro reproducidos, proceden de la Traducción de Diego López de Cortegana realizada en 1500.
Este artículo tiene su continuación con:
«“EROS Y PSIQUE” Una historia de amor que sucedió cuando los Dioses gobernaban el mundo».
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Un reportaje completo de Mary ElIsabeth Oliver
para Queseenteren


